Unión de Nuestra Señora de la Caridad cabecera

FIESTA DEL CORAZON DE MARIA: 8 febrero de 2007

Refexión propuesta por la comisión de espiritualidad de n.s. de la caridad.

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Estamos en el inicio de un año particularmente importante: 2007! En plena preparación de nuestro Capítulo general, nos  parece importante volver a las fuentes y recordar los deseos de nuestro Fundador al inicio de la fundación.

Además, el 8 de febrero renovamos en la Unión nuestros cuarto votos; es otro momento privilegiado para releer la propia vida y retomar la marcha con aún más vigor y confianza. Juan Eudes nos lo repite sin cesar: “sois las Hijas bienamadas del santo Corazón de la Bienaventurada Virgen María”…

Y esto ¿a que nos compromete? Sería bueno leer, porque no, o mejor dicho “escuchar” los “DESEOS PARTICULARES” que Juan Eudes expresaba a nuestras primeras hermanas y que están escritos al principio del libro de las Profesiones:

DESEOS PARTICULARES
La humilde gloria de las religiosas de Nuestra Señora de la Caridad

F. Las religiosas de Nuestra Señora de la Caridad pueden humilde y santamente gloriarse (aunque sintiéndose infinitamente indignas) de ser Hijas del Santísimo Corazón de la Bienaventurada Virgen María. Lo son, cierto, como todas las almas cristianas porque, como ellas, tienen a jesucristo como Cabeza de la que son miembros y, por lo mismo, forman una sola cosa con Aquel que, según San Agustín, es más fruto del corazón que de seno de esta excelsa Virgen. Pero las Hijas de este Corazón tienen esta dicha de manera más especial y singular por estas tres razones:

G. Primera: son Hijas del amabilísimo Corazón de la Madre de Dios porque la vocación de las personas escogidas por su divina Majestad para trabajar en la salvación de las almas perdidas, procede de modo especial l sagrado Corazón de Jesús, encendido de amor por esas almas: y el de Jesús no forma con el de su Madre sino un solo Corazón. Y aunque, este divino Corazón es fuente de todas los buenos propósitos que animan a todos los Institutos religiosos y a todas ¡as obras de piedad, lo es de manera especialísima de lodo lo que mira a la salvación de las almas pecadoras, objeto predilecto de su amor, pues nuestro buen Salvador vino a este mundo para salvar, no a los justos sino a los pecadores.

H. Segunda: esta Reina de los corazones consagrados a Jesús ha querido evidenciar que las religiosas de Nuestra Señora de la Caridad son hijas muy amadas de su Corazón, por el amor particular que les ha manifestado haciéndoles participar abundantemente de lo que Ella amó más en este mundo, después de Dios, es decir, de la Cruz de su Hijo. En efecto, permitió que las religiosas de Nuestra Señora de la Caridad sufrieran gran número de cruces, contradicciones y tribulaciones durante más de diez años. Y por el cuidado extraordinario que su Corazón materna¡ tuvo al proporcionarles cuanto necesitaban, tanto espiritual como materialmente, se vencieron tantos obstáculos que se oponían a la fundación de esta Congregación y las cosas cambiaron de tal manera que, por una secreta y admirable Providencia y pese a los esfuerzos del infierno, justo cuando todo parecía perdido y contra toda esperanza, la Congregación fue fundada precisamente el mismo día de la fiesta de ese Corazón inmaculado, el ocho de febrero.

I. Tercera: cuando plugo a Dios inspirar el designio de esta Congregación en el corazón de los que su divina Misericordia eligió para formarla, les infundió a la vez la resolución de consagrarla al amabilísmo Corazón de su Santísima Madre, como efectivamente se hizo. Por esto, las jóvenes que entran en la Congregación se esforzarán por grabar en sus corazones la imagen perfecta y una gran semejanza de la vida santa y de las virtudes excelsas l santo Corazón de su buena Madre; y por este medio, se harán dignas de llegar a ser verdaderas hijas l amabilísimo Corazón de la Madre l Amor Hermoso.

Constituciones de 1990 – pp 13/14

En estos días de preparación para la fiesta del Corazón de María, 8 de febrero, día en que renovamos nuestros votos, nuestro compromiso como “misioneras de la misericordia”, dejémonos impregnar por estos deseos y tomemos el tiempo para profundizar y reflexionar sobre las razones que Juan Eudes nos da al explicar este título que para nosotras es una “herencia”.